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Mejor perspectiva para la renta variable por el posible papel reforzado del BCE

Cada vez parece más probable que el BCE asumirá un papel reforzado para abordar la crisis de deuda de la Eurozona. Puesto que ello debería propiciar un repunte, la perspectiva para la renta variable ha mejorado. Léon Cornelissen y Ronald Doeswijk, del equipo de Análisis de Mercados Financieros de Robeco, explican la situación.

El equipo de Análisis de Mercados Financieros de Robeco ha dejado atrás su opinión negativa sobre la perspectiva para la renta variable, adoptando una postura neutral. Pero este cambio no guarda relación con la acción concertada por parte de los principales bancos mundiales llevada a cabo el pasado 30 de noviembre, que desencadenó un fuerte repunte de los valores.

Ante el temor a una nueva contracción crediticia, los seis bancos centrales anunciaron medidas coordinadas de emergencia —incluyendo una reducción de 50 puntos básicos en los tipos de interés de los préstamos de emergencia en dólares para los bancos, y el establecimiento de acuerdos bilaterales temporales de intercambio de liquidez (swap) entre los bancos centrales— para impedir la paralización del sistema financiero mundial.

“No había razón para esperar un repunte basado en la maniobra de los bancos centrales”, afirma el Economista Jefe de Robeco, Léon Cornelissen. Después de todo, las medidas de los bancos centrales no bastan para solucionar los problemas subyacentes de la Eurozona. “De hecho, es una mala señal que los bancos centrales se sientan obligados a proceder de manera concertada, pues ello apunta a mayores tensiones en los mercados monetarios”.

El BCE parece abocado a adoptar un mayor papel en la lucha contra la crisis
Igualmente, los mercados parecen haber considerado la acción de los bancos centrales como preludio de medidas más importantes. Esta acción conjunta muestra que los bancos centrales ahora van en serio —o esa es la idea—, por lo que es solo cuestión de tiempo que el BCE incremente su compra de deuda periférica. Cornelissen lo denomina una “discusión fútil”.

Y aun así, añade que —por diferentes motivos— de hecho es probable que el BCE asuma un papel reforzado—; efectivamente, convertirse en el prestamista de último recurso para la región: ese parece ser el único modo de frenar el colapso de la moneda común.

Se acerca el momento crítico para la Eurozona
¿Por qué? Cornelissen señala que la crisis de deuda de la Eurozona se acerca rápidamente a un punto crítico. Alemania no puede permitirse que Italia caiga, pues ello significaría el fin de la Eurozona, y la situación de Italia es cada vez más precaria.

Sin embargo, “precaria” apenas expresa el peligro en el que está sumido el país, debido a los onerosos requisitos para el préstamo, que se extienden a miles de millones de euros al mes. Entre ellos se incluyen 33.000 millones de euros que hay que hacer efectivos en la última semana de enero de 2012, y otros 48.000 millones de euros en la última semana de febrero. “No puede refinanciar toda su deuda a tipos por encima del 7%”, afirma Cornelissen. El momento crítico ha llegado.

Italia es demasiado grande para caer
De todas formas, los problemas no se limitan a Italia, pues España está en el mismo barco. Y tanto Italia como España son, sencillamente, demasiado grandes como para caer. “Debe detenerse la situación antes de que Italia y España incurran en impago”, afirma Cornelissen. “Como resultado, nuestro escenario base es que en todo caso continuará prestándose apoyo a estos países a medio plazo.”

Y ello requerirá un papel más amplio para el BCE. “A medida que la partida se acerca a su fin, nos aproximamos a un punto crítico, en el que el BCE tiene que escoger entre actuar o no como prestamista de último recurso (aunque el propio banco nunca va a emplear esa terminología)”, afirma Cornelissen.

El principal impedimento para ello es la profunda reticencia de Alemania a permitir que el BCE asuma ese rol. A cambio de su acuerdo, desea ver un incremento en el control fiscal centralizado a lo largo de toda la Eurozona, aplicando una reglamentación más estricta sobre los déficits presupuestarios. “Alemania está siendo implacable”, afirma Cornelissen. “El papel reforzado del BCE solo tendrá lugar si los demás países de la Eurozona están de acuerdo con las condiciones que propone Alemania.”

Draghi establece una mayor unión fiscal como condición para un papel ampliado del BCE
Dados los ecos del pasado, en principio esto parecería improbable. Pero, la probabilidad de que Alemania se salga con la suya y de que el BCE asuma un papel reforzado está aumentando. Al presentar el informe anual del BCE ante el Parlamento Europeo el 1 de diciembre, el presidente del banco central, Mario Draghi, describió las nuevas normas fiscales para la Eurozona como "el elemento más importante para comenzar a recobrar la credibilidad".

"Creo que lo que nuestra unión económica y monetaria necesita es un nuevo pacto fiscal: una confirmación fundamental de las normas fiscales, junto con los compromisos fiscales que han asumido mutuamente los gobiernos de la Eurozona", ha observado. El BCE se hace eco del tono alemán.

Múltiples señales apuntan a un papel más extenso del BCE
Pero eso no es todo. El Estratega Jefe de Robeco, Ronald Doeswijk, apunta a diversas señales adicionales de que el Banco Central asumirá ese papel reforzado. En primer lugar, los ministerios de finanzas de los Países Bajos y de Finlandia indicaron a finales de noviembre que podían comprender que el BCE desempeñara un papel ampliado en la crisis de deuda.

En segundo lugar, aumentan las especulaciones sobre un préstamo bilateral de 400.000 millones de euros a Italia por parte del FMI, tres cuartos de los cuales estarían financiados por el BCE. En tercer lugar, los preparativos para la cumbre de la UE del próximo 9 de diciembre se centran en fortalecer la integración fiscal.

Finalmente, no debería subestimarse el compromiso de Alemania con el proyecto europeo. “Alemania no desea recibir el rol de verdugo del euro en el reparto de culpas que se produciría tras el colapso”, afirma Doeswijk.

Un 75% de posibilidades de que la Eurozona sobreviva
Así pues, ¿cuál es la probabilidad de que este proceso se concrete? Cornelissen estima la probabilidad de que el BCE se convierta en el prestamista de último recurso —y por lo tanto la probabilidad de supervivencia del proyecto euro— en torno al 75%.

Aun así, observa que la supervivencia de la zona monetaria todavía podría verse acompañada de un impago por parte de alguno de los países periféricos. Incluso sería posible que dichos países salieran del euro. “No puede descartarse una reestructuración unilateral por parte de Grecia y su salida del euro in 2012”, afirma Cornelissen. “Lo mismo puede aplicarse a Portugal y a Irlanda.”

Y existe la devastadora posibilidad de que eso no funcione. “Aunque es difícil de imaginar, creemos que existe un riesgo del 25% de que este proceso político se desmorone”, añade. “Esto daría lugar a una enorme pérdida de riqueza a corto plazo, y Europa entraría en una depresión.”

La renta variable recobra atractivo
A la luz de las expectativas del papel reforzado del BCE, el equipo de Análisis de Mercados Financieros ha adoptado una opinión más optimista sobre la renta variable, recuperando la postura neutral.

“Si de hecho asume un papel más amplio, es probable que se produzca un repunte limitado que alivie la situación. Pero si no lo hace, podríamos esperar que la renta variable bajara acusadamente”, afirma Doeswijk. “Creemos que los riesgos están equilibrados en este momento, lo que justifica una opinión neutral sobre la renta variable.”

El pesimista panorama macroeconómico apoya la postura neutral
Esta opinión de equilibrio se ve confirmada por el panorama macroeconómico. Aunque a los Estados Unidos les va mejor de lo esperado y las autoridades chinas han reducido las exigencias de reservas para sus bancos, la situación en Europa es inhóspita. “Los índices PMI manufactureros apuntan a una mayor debilidad en la Eurozona”, observa Cornelissen. “La Eurozona está entrando en recesión.” Además, Draghi advirtió el pasado 1 de diciembre que “los riesgos a la baja para la perspectiva económica se han incrementado”.

“Este no es el momento adecuado para asumir una fe ciega en los activos de riesgo”, concluye Doeswijk.

El cambio del equipo a mantenerse neutrales en renta variable es contrario al adoptado en agosto, cuando se mostraron menos optimistas sobre la perspectiva para la renta variable. En aquel momento, consideraron que el riesgo de otro movimiento a la baja era algo mayor que la posibilidad de un movimiento al alza, pues la situación estaba más abocada al deterioro que a la mejora.

Además de mostrarse neutral sobre la renta variable, por el momento el equipo también se mantiene neutral en grado de inversión, alta rentabilidad y bonos del Estado. Igualmente, se mantiene neutral en materias primas y en el sector inmobiliario.