Mejora la perspectiva para los bonos periféricos de la Eurozona
Kommer van Trigt, Jefe del equipo de Tipos de Robeco, cree que en 2012 la posibilidad de mayor integración fiscal en la Eurozona puede propiciar la vuelta de los inversores a los bonos periféricos, cuyos niveles de rentabilidad son claramente atractivos.

En la prolongada ausencia de una “bazuca” que ponga fin definitivamente a la crisis de deuda de la Eurozona, un enfoque conservador hacia los bonos de la región sigue siendo la postura más adecuada, afirma Kommer van Trigt, Jefe del equipo de Tipos de Robeco.
Y aunque la vigilancia sigue estando a la orden del día, las propuestas relativamente modestas para una mayor integración fiscal que se están debatiendo en este momento deberían finalmente surtir un efecto positivo sobre los bonos de determinados países periféricos. A medida que los planes adquieran credibilidad —una vez implementadas las reformas y las medidas de austeridad, y reiterada la disciplina fiscal— los inversores contemplarán los amplios diferenciales sobre la deuda periférica bajo un prisma diferente, opina.
Ninguna ‘bazuca’ para la crisis de deuda de la Eurozona
Sin duda, a Van Trigt le ha decepcionado la incapacidad de los políticos europeos de presentar una solución definitiva contra la crisis; por el contrario, se han mostrado reactivos, recurriendo a propuestas provisionales que tan solo bastan para prevenir el último episodio de la misma. “Estamos realizando un estrecho seguimiento de todos los esfuerzos por superar la crisis, pero —hasta ahora— hemos visto pocos avances reales”, afirma.
Van Trigt asegura que tres hechos marcarían una verdadera diferencia: en primer lugar, una monetización de la deuda a escala total; en segundo lugar, la integración fiscal a través de los eurobonos; en tercer lugar, un avance convincente sobre las reformas estructurales y los nuevos programas de austeridad, en su mayor parte en Italia.
“Estas condiciones no se han cumplido”, afirma. “La cumbre del 9 de diciembre no ofreció medidas verdaderamente novedosas, sino simplemente versiones ligeramente más estrictas de acuerdos anteriores”.
La cumbre de Bruselas fue un amaño más
En muchos sentidos, la cumbre de Bruselas no dejó de ser un amaño más. Prometió cierto fortalecimiento del Pacto de Estabilidad, pero no la plena integración fiscal. Las sanciones supuestamente ‘automáticas’ no tienen nada de automáticas, sino que de hecho están abiertas al debate político. Y la denominada ‘norma del equilibrio presupuestario’ en realidad todavía deja margen para déficits presupuestarios.
Además, el BCE ha reiterado su renuencia a asumir el papel de prestamista de último recurso para la Eurozona. “Mario Draghi ha dejado bien claro que el BCE no proporcionará financiación monetaria para la deuda gubernamental”, manifiesta Van Trigt.
En suma, Van Trigt no espera que surja una solución rápida para la actual crisis de deuda de la Eurozona. “No nos sorprendería que los responsables políticos europeos continúen luchando con las mismas cuestiones dentro de un año”, afirma. Por lo tanto, el desconcierto continuará.
Los responsables políticos se comprometen a salvar el euro
Pese a todo, Van Trigt admite que el panorama no es tan sombrío como podría parecer a primera vista. Para empezar, los nuevos gobiernos de los países en dificultades han anunciado medidas de austeridad y reformas estructurales, aunque todavía queda por ver si su implementación dará resultados.
“Mejorar el crecimiento a través de reformas estructurales será todavía más difícil —y llevará más tiempo— que recortar los déficits presupuestarios”, observa. Pero es un avance positivo.
Al mismo tiempo, la mejora de la integración fiscal que se ha emprendido quizá no sea la “bazuca” que resuelva la crisis en un instante, pero podría ser una solución que dé fruto a largo plazo. Naturalmente, llevará tiempo que demuestre su eficacia y que los participantes del mercado la acepten como una opción creíble. Pero, de nuevo, es un paso en la dirección correcta.
Un tercer aspecto positivo es la determinación de los políticos europeos por salvar el euro, algo que no debería subestimarse.
Deben reconocerse los esfuerzos de los gobiernos periféricos
Estos factores están comenzando a cobrar cierto impulso. Y, a la luz de estos avances positivos, Van Trigt cree que ha llegado el momento de que los halcones del norte de Europa comiencen a ser más condescendientes con los países periféricos de la Eurozona.
“Aunque Alemania y el BCE no tomarán suficientes medidas de manera inmediata para eliminar la presión de los mercados sobre estos países, tendrán que aliviarla hasta cierto punto para dar a estos gobiernos la oportunidad de luchar por recobrar la confianza de los mercados financieros”, argumenta.
La venidera integración fiscal debería atraer a los inversores a los bonos periféricos
Estos avances tienen consecuencias importantes para los mercados de bonos europeos. “La perspectiva de una mayor integración fiscal —una vez que la disciplina fiscal se haya restablecido y consagrado— atraerá gradualmente a los inversores de nuevo a los mercados de bonos periféricos, cuyos niveles de rentabilidad son claramente atractivos en comparación con los del centro de la Eurozona”, afirma Van Trigt.
Por ejemplo, los bonos españoles a diez años están rindiendo el 5,5%, unos 3,6 puntos porcentuales por encima de los bonos alemanes. Igualmente, los diferenciales de los bonos italianos a diez años superan en 6,3 puntos al bono alemán.
A pesar de valoraciones tan atractivas, no todo va a ser coser y cantar para esta estrategia en 2012: Van Trigt advierte de que los diferenciales de los bonos emitidos por los países periféricos sobre sus homólogos alemanes continuarán siendo volátiles. “No esperamos que los diferenciales alcancen niveles más elevados hacia el final de 2012, pero —en principio— podrían ampliarse más”, advierte.
En conjunto, el resurgimiento de los bonos periféricos debería ser una buena noticia para la rentabilidad del mercado de bonos del resto de la Eurozona este año. “Para los bonos del Estado de los países de la Unión Monetaria Europea, esperamos un rendimiento del 5% en 2012”, afirma Van Trigt.
